Más de ocho años trabajando con Jorge y Sergio dan para mucho: alguna tormenta en un vaso de agua, ofertas aparentemente irresistibles de la competencia y todas esas pequeñas pruebas que pone el tiempo a cualquier relación profesional que vale la pena.
Al final, quedarse ha tenido su recompensa. En un sector tecnológico donde es fácil sentirse solo cuando aparecen los problemas —incluso habiendo pagado por un servicio—, con ellos siempre has tenido a alguien al otro lado. No solo un proveedor: un respaldo real.
Que sigan así.
Abel D Sanz